jueves, 23 de enero de 2014

Último acto.

Llegó un día en el que se le rebelaron los personajes, lo cogieron a traición por el pescuezo e intentaron ahogarle. Recuerdo que gritaba como un cerdo, suplicaba como un niño y lloraba como un cura. Se arrodilló cual  puta, cual devota, cual esclava. Maldijo como un viudo, como un cautivo, como un penitente. Murió  del susto con un rictus en la cara que nadie supo interpretar. Bajaron el telón de inmediato, había sido un espectáculo lamentable; sin embargo nadie reclamó el importe de la entrada.


8 comentarios:

  1. Cuanto más lamentable el espectáculo más audiencia. He pasado unos días en el hospital de acompañante y en casi todos los televisores se veía «Sálvame» y todo el mundo mirando hacia arriba, donde está colgada la tele como si vieran al espíritu santo.

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    1. sí, la verdad es que pensándolo bien es muy de actualidad.

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  2. Menudas comparaciones tan descriptivas, y me ha gustado mucho el final. Biquiños!

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  3. Cuanta verdad, oiga...

    Besos desde el aire

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